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PRINCIPIOS SOL SANACIÓN


Para que toda institución (bien sea pública o privada) prospere y permanezca en el tiempo, debe tener unos pilares reales sobre los cuales debe estar fundamentada, y desde allí, nacen todas las directrices que guiarán la operabilidad de dicho lugar.


He aquí los nuestros:


1) El buen nacer:

Desde el primer momento de la gestación, es importante que todos los individuos hagamos conciencia sobre el gran regalo de la vida y todos los retos que nos esperan en el desarrollo de la misma.


La educación espiritual de los nuevos o experimentados padres libres de miedo, desde la concepción hasta el nacimiento, harán que prosperen en la tierra, nuevas conciencias (personas) que aporten verdaderas semillas de luz.


La otra visión del buen nacer, hace referencia al cambio y la transformación, ya que cada vez que abandonamos una conducta indeseable, nace en nosotros una nueva y mejor versión que contribuye al orden personal, colectivo y planetario.



2) El buen vivir:

Hace referencia a todo el desarrollo de la vida misma, viviendo cada etapa con intensidad, sin pretender dar saltos o retrocesos.


En todo el mundo podemos observar niños que ya quieren ser adultos y muchos adultos que no superan su infancia o adolescencia; lo cual genera un completo desequilibrio en las personas y sus entornos.


También genera desorden en la ejecución de los roles: los hijos quieren ser los padres, o padres se comportan como los hijos. La esposa toma el lugar del esposo o viceversa. Las niñas quieren ser niños o los gordos quieren ser flacos.


Es una confusión e insatisfacción permanente que nos hace deambular por el mundo, y sobrevivir abruptamente.


La naturaleza es la mejor maestra de vida y nos enseña con amor cómo sanar todas nuestras confusiones y sufrimientos.


Ejemplo: un girasol nunca está codiciando ser una rosa y el águila es tan feliz como la vaca. Toda la creación tiene un propósito en su forma y en su esencia.


Para todo ser viviente estos principios son claros y nadie está enfadado con su Creado


3) El buen morir:

Después de haber aprendido a vivir en aceptación y gratitud, no queda más que recibir una de las etapas de la vida: la muerte.


Pero primero, viviendo el espectáculo del envejecimiento, viendo como las fases de la luna, también simbolizan nuestra propia vida.


En ese momento donde la belleza se esfuma, los glúteos se caen, las fuerzas desaparecen y los huesos toman formas inesperadas, llega nuestra luna menguante.


El mundo vende el antienvejecimiento, porque es feo y vergonzoso, cuando no es más que otra etapa de la vida que nos prepara para dejar todo, soltar todo, sin apego, culpa ni dolor.


La negación a esta etapa suele ser uno de los grandes sufrimientos del mundo.


Partir de esta vida sin juicios ni remordimientos, sin pasado ni futuro, sin venganza ni miedo, es aceptar la última fase: luna nueva.


Aquí ya desaparecemos, y toda nuestra historia sólo será un recuerdo en el vasto universo.


En este momento nos corresponde devolver todo aquello que nos prestaron, aunque la ilusión siempre nos hizo pensar y creer que era propio, que éramos individuales, autosuficientes y auto creados.


Mejorar nuestra vida:

No es un concepto de moda o un tema en tendencia.


Es un acto que refleja y enseña la misma naturaleza: siempre prosperar, reverdecer, producir flores, más hojas, tronco, más raíces.


La naturaleza nunca retrocede, y todo su dinamismo, es para siempre estar cerca del amor del Sol / Dios / Gran Espíritu/ Conciencia Universal / Universo / Creación / Gran Creador / Ra/ Alá / Gran Padre-Madre.

 
 
 

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